En esta segunda entrega acerca de lo que es una Startup, reflexiono sobre conceptos que uno debería manejar cuando hable de emprendedores o lea algo sobre el emprendimiento.

Aspectos a considerar cuando nos relacionemos con Startups

  • rocket-405543_640Una Startup puede fallar. Como todo en la vida, hay que informarse para comprender. Los diferentes agentes de la sociedad y de la economía deben comprender que estas organizaciones temporales pueden acabar en un fallo, porque estadísticamente es así, y porque uno de los objetivos de su forma de trabajar (que traté en la primera entrega de este post) es identificar ese fallo lo antes posible, y no después de haber invertido mucho tiempo y dinero en desarrollar algo que nadie quiera.
  • No hay burbuja de emprendimiento. No son pocos los que hablan de Startups, emprendimiento, emprendedores, etc., de forma que muchos opinan que hay cierta burbuja del emprendimiento. Viviendo este mundo desde dentro, creo que hay una expansión del emprendimiento, donde confluyen tres agentes: la espectacular creatividad de los emprendedores, la iniciativa privada que se canaliza a través de formación, mentoring, incubadoras, aceleradoras e inversores, y la iniciativa pública a través de medidas de fomento de la creación de empresas y de la financiación de Startups, eso sí, medidas muy tenues y con mucho potencial de crecimiento. Sí considero que hay cierta burbuja mediática del emprendimiento. No obstante, no creo que sea mala mientras contribuya a divulgar sobre el asunto.
  • Los emprendedores merecen un respeto. Un emprendedor es una persona apasionada por una visión que dedica todo lo que tiene (tiempo, dinero, esfuerzo, etc.) para validar si detrás de su visión hay un modelo de negocio, y si la respuesta es positiva, dedicar todos sus esfuerzos en hacer crecer ese modelo. Un emprendedor es alguien que deja todo por su visión y merece un respeto:
    • Por parte de colaboradores, mentores, advisors y figuras similares, que no deben aprovecharse y pedir grandes retribuciones, grandes porcentajes del capital, etc. por sus servicios (atención a este tweet de Marek Fodor, sencillamente increíble).
    • Por parte de la Sociedad, puesto que fallar es haberlo intentado (obviamente, siempre que las cosas se hayan hecho bien). Y también porque una Startup puede acabar constituyéndose en una empresa que genere empleo y riqueza, algo bastante necesario en nuestro país. Además, las Startups pueden contribuir a lo que los politicuchos que nos desgobiernan (perdón, calentito me tienen) califican como cambio de modelo productivo. Los emprendedores no son un grupo de informáticos que está con sus tonterías, como seguramente pensarán algunos elementos de difícil calificación, sino gente que curra mucho (ahí este tweet al respecto).
    • Por parte de los inversores, puesto que deben asumir su rol minoritario en cualquier Startup, es decir, que su aportación de capital nunca podrá suponer dejar a los fundadores en minoría. Es obvio que con el tiempo eso acabará pasando, después de sucesivas rondas de financiación, pero en cada una de las rondas no tiene mucho sentido que los emprendedores se diluyan más de un 20-25%. Los emprendedores que reciben inversión privada están siendo afortunados por ello, pero los inversores están siendo afortunados por tener la oportunidad de participar en esos proyectos. La fortuna es bidireccional y todo empieza en que un grupo de visionarios deje todo para crear algo nuevo.
    • Por parte de los políticos, para que fomenten las políticas que favorezcan el desarrollo del emprendimiento, y para que no utilicen el emprendimiento como arma política contra sus oponentes (me remito al artículo del vínculo anterior). 
  • Innovación. No todas las Startups implican una innovación disruptiva, si bien todas las Startups conllevan cierto nivel de innovación en la propuesta de valor, en los canales, en la forma de relacionarse con los clientes, etc. Por tanto, el vínculo de innovación Startups es claro, y es un aliciente más para fomentar eso que llamamos ecosistema emprendedor y que no es más que el terreno, las normas de juego y los jugadores de un juego que debe contribuir a mejorar muchas cosas en nuestro país, al menos a aportar su granito de arena (no creo que el emprendimiento sea la solución a la crisis, pero sí una contribución importante a su final). Invertir en Startups, invertir en el ecosistema de emprendimiento, es invertir en el fomento de la innovación. Es una auténtica lástima que una de las principales entidades públicas de fomento de la I+D+i, el CDTI, se haya borrado de este objetivo (aquí un post al respecto).
  • Inversión. Todos deben saber que todas las Startups necesitan financiación. Pero esa financiación pueden venir de diferentes fuentes: inversores privados (seguramente menos de las que pensamos), financiación pública (seguramente escasa), clientes (modelos que empiezan a facturar pronto), fundadores (los que además de dejarlo todo, se dejan sus ahorros), familia y amigos de los fundadores (los que además de dar apoyo moral, dan apoyo económico sin esperar nada a cambio).
  • Valores. Creo que los emprendedores van a contribuir a que se vaya regenerando el espectro de valores sobre los que se basan los negocios en nuestro país. No es difícil encontrar una altísima sensibilidad en las Startups por aspectos como la igualdad, la flexibilidad, la honradez, la transparencia, y un largo etcétera que proporcionalmente veo más representado en Startups que en empresas consolidadas. No digo que estas últimas no lo tengan, simplemente digo que entre sus prioridades no está practicar dichos valores, aunque los practiquen, mientras que en las Startups no es una cuestión de prioridades, sino de “genética”. Quizá sea la edad media de los fundadores y tenga que ver con su generación, sería un estudio sociológico muy interesante, pero observo ese hecho.

 

Hasta aquí las reflexiones. Cualquier opinión será más que bien recibida.

VEP