En los últimos años la gestión de riesgos en compañías consolidadas ha ido tomando importancia, especialmente por la situación de incertidumbre generalizada que vivimos, en un mundo con crisis financiera, “extraconectado” (extraordinariamente conectado) y en plena revolución tecnológica.

Esta situación de incertidumbre extrema se acentúa particularmente en una Startup, por motivos obvios: no hay modelo de negocio validado, no hay suficiencia financiera, no hay suficientes clientes, se están redefiniendo mercados,… y un largo etcétera que seguro que conocéis mejor que yo y que justifica ese elevado nivel de incertidumbre.

En este post doy unas pinceladas sobre la gestión de riesgos (risk management) que es clave incorporar en la planificación estratégica de las Startups.

Gestión de riesgos

Gestión de riesgos

El objetivo que persigue una buena gestión de riesgos es identificar cuáles pueden representar oportunidades y cuáles implican potenciales obstáculos, tanto a nivel interno como externo. Además, la organización debe definir cuál es su nivel de tolerancia al riesgo para dar una respuesta adecuada al mismo a los diferentes riesgos identificados.

En un buen sistema de gestión de riesgos, toda la compañía se orienta a identificar, evaluar y explotar (aprovecharse) de los riesgos que enfrenta el negocio. Para hacer una evaluación adecuada de estos aspectos, la compañía debe anclarse en una gestión centrada en el valor, sobre la que identificar los drivers de creación de valor, que marcan los objetivos estratégicos de la compañía, alrededor de los que la concentración de riesgos debe ser analizada.

Identificación de riesgos

Los procesos de evaluación de riesgos son diversos y evolucionan a lo largo del desarrollo de la compañía. Las organizaciones habitualmente empiezan con una evaluación cualitativa y amplia y a medida que son capaces de generar información y datos, pueden ir centrando la identificación de riesgos más en criterios cuantitativos que cualitativos. Estos últimos, de hecho, pueden basarse simplemente en análisis simples del tipo coste/beneficio, o ser más complejos e incluir análisis de sensibilidad o análisis de escenarios, que solo miden el impacto de un riesgo, o dar un paso más para incluir cálculos de probabilidades de ocurrencia.

Impacto y probabilidad

Los riesgos se suelen medir en términos de impacto estimado y probabilidad de ocurrencia. Las escalas de impacto y probabilidad empleadas deben ir alineadas con los objetivos estratégicos marcados por las Startups.

Por ejemplo, un riesgo que prácticamente todas las Startups tienen sobre la mesa es el financiero, más concretamente, la falta de liquidez. Si se estima en el plan financiero que nos quedan 6 meses de caja, el objetivo debe ser conseguir una ronda antes de 6 meses. Cada mes que transcurra sin cerrar la ronda, la probabilidad de no conseguir el objetivo, es decir, de que se materialice el riesgo de falta de liquidez, deberá ir aumentando si no han habido cambios sustanciales en la marcha de la ronda de financiación.

Si bien las escalas de impacto y probabilidad deben adaptarse a las características de cada negocio, una propuesta de escala simple sería la siguiente. Vayamos primero a la probabilidad:

  1. Improbable. Es improbable que el riesgo suceda en el horizonte marcado para conseguir el objetivo.
  2. Probable. Es probable que el riesgo ocurra.
  3. Inminente. Se espera que el riesgo ocurra.

Esta escala podrá ampliarse o podrá dotarse de “cuantificabilidad” (perdón por la licencia lingüística) en términos de % de ocurrencia periódica. Todo dependerá de la información de que dispongamos para poder encuadrar cada riesgo en la escala que definamos.

En relación con la escala de impacto, podríamos empezar por esta propuesta:

  1. Insignificante. El riesgo no afectará significativamente al cumplimiento de los objetivos y, por tanto, no se generará pérdidas o daños de relevancia.
  2. Moderado. El riesgo generará que algunos elementos de los objetivos se retrasen o no se alcancen, lo cual causará daños en la compañía.
  3. Crítico. El riesgo causará el incumplimiento de objetivos, lo que generará importantes pérdidas o daños.

Mapa de riesgos

Con los riesgos identificados y evaluados en términos de impacto y probabilidad, se debe construir el mapa de riesgos que permite ubicar y priorizar todos los riesgos:

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Una vez mapeados los riesgos, hay que analizar en qué cuadrantes se encuentran ubicados, para saber qué medidas hay que tomar al respecto. Ojo, porque esto depende del nivel de tolerancia al riesgo que cada organización haya definido. Una organización muy aversa al riesgo, intentará evitar riesgos incluso probables y de impacto moderado. Sin embargo, una organización que esté dispuesta a asumir riesgos (y una Startup está en este punto, por definición), tratará de evitar solamente riesgos críticos e inminentes.  Por tanto, propongo el siguiente:

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Para una Startup, seguramente solo deberán evitarse riesgos inminentes y críticos, si bien esto depende de cada equipo gestor. El mapa anterior me parece suficiente serio y prudente y, a la vez, alineado con el entorno natural de incertidumbre en el que se desenvuelve una Startup.

Sobre esta base, se podrán empezar a definir medidas para gestionar los riesgos y, con el correspondiente seguimiento, determinar el impacto de los riesgos y la probabilidad residual que quede con las propuestas de medidas a tomar.

 

Esta es una pincelada muy introductoria, pero me interesaba poner de manifiesto la importancia no solo de validar el modelo, sino de evaluar los riesgos inherentes al propio modelo. Muchas veces nos dejamos por el camino el impacto de la competencia, impacto de la regulación, aspectos fiscales, etc. que pueden tener un impacto crítico en el negocio (o no) y que pueden ser muy probables en términos de ocurrencia (o no). Para saberlo, sigamos un método, no nos basemos en la intuición o la temeridad. Ello dará un mayor empaque a la Startup como compañía frente a inversores y frente al mercado.

VEP