Financiar una Startup es la madre de todas las batallas

Una de las partes más necesarias y “toca pelotas” de mi trabajo consiste en ser proveedor de duchas frías. Me encargo muchas veces de intentar compensar la parte más romántica de levantar un nuevo negocio. Mi oscura aportación consiste en recordar que las ilusiones hay que financiarlas.

Si no hay financiación, no hay innovación.

Por otro lado, parece que últimamente el objetivo de los emprendedores consiste en levantar pasta a toda costa para crecer a cualquier precio… bueno, no a cualquier precio, porque el impacto en la participación de los fundadores debe ser mínimo… Como iba diciendo, levantar ronda/s para crecer a cualquier precio, no para crear un negocio sostenible. Hay que crecer rápido para vender más rápido la empresa. Hay que petarlo y convertirse en un inversor que lidera su propio fondo para invertir en otras Startups y devolver a la sociedad lo que la sociedad ha dado… No digo que sea la norma, pero a veces suele verse.

Reflexiones aparte, financiar una Startup es mucho más que eso. ¿Qué opciones tenemos?

Lo primero, lo más importante

La principal  forma de financiar una Startup, como cualquier empresa, son sus clientes.

Hay que encontrar lo antes posible un problema por el que los potenciales clientes estén dispuestos a pagar.

Si el problema tiene corto recorrido, hay que encontrar otros problemas que resolver y por los que cobrar en mercados adyacentes o en otros países. En definitiva, hay que empezar a facturar pronto y planificar la estrategia a largo plazo para facturar cada vez más. Pero no solo facturar, sino también cobrar. No son pocos los emprendedores que están facturando y se encuentran con que los clientes no pagan. Puede que sea porque no han dado con los early adopters sino con los early “jetas”, que se aprovechan de un producto no del todo definido para justificar el impago, pero ocurre.

¿Y nuestros proveedores, pueden ayudarnos?

Otra forma de financiar una Startup es obteniendo crédito de los proveedores, en la medida de lo posible. Por ejemplo, en una empresa de hardware, en la que los volúmenes de compras a proveedores son más importantes que en un marketplace, por ejemplo, es complicado pedir crédito a un proveedor cuando eres una Startup porque la empresa carece de solvencia suficiente. No obstante, siempre pueden encontrarse facilidades de crédito con el marketing online (Facebook o Google dan crédito a 30 ó 60 días a partir de ciertos niveles de inversión), con algunos proveedores de servicios a los que pagar a 30 días, con planes mensuales de servicios en la nube antes que planes anuales, porque nos salen más baratos porque hay que anticipar 12 meses de precio, e incluso pagando servicios con la tarjeta de crédito. Por pequeño que sea el detalle, toda piedra hace pared (creo que es un refrán valenciano, pero se entiende).

Financiación bancaria

Sí, las Startups también tienen acceso a financiación bancaria. Eso sí, los bancos financian con interesas bajos, y cualquier que entienda el binomio rentabilidad-riesgo, comprenderá que si obtienen bajas rentabilidades es porque están dispuestos a asumir riesgos bajos. Si la empresa no tiene apenas ventas, tiene pérdidas y apenas fondos propios, los bancos pedirán garantías de cualquier tipo para reducir su riesgo. Algunos emprendedores se lo pueden permitir y se atreven a asumir ese riesgo de hipotecar su casa por su negocio, pero otros no, y es comprensible. Pero los bancos también pueden ser una forma de financiar una Startup.

Fondos públicos

Los Neotec de CDTI, los ENISA, Segittur y demás instrumentos de financiación pública de organismos públicos autonómicos, son fuentes para financiar una Startup. Son interesantes porque no suelen pedir garantías (como ENISA, Segittur o Neotec) o porque tienen costes financieros muy bajos (como los créditos de CDTI, aunque pidan garantías). A veces son fuentes de financiación a fondo perdido. En cualquier caso, dos recordatorios importantes:

  • Generalmente estas ayudas exigen una aportación de fondos propios, por lo que si la Startup está en pérdidas, tendrá que levanta capital privado.
  • En las ayudas a fondo perdido, puede haber parte de la ayuda que se entregue solamente si se justifica haber pagado el proyecto objeto de financiación. Por tanto, hay que tener dinero para pagar esos costes antes de obtener la financiación solicitada para pagarlos, paradójicamente. Son ayudas “envenenadas” y hay que planificarlo bien para no encontrarse con un problema. Además, hay que gastarse el dinero en lo que dijimos que nos lo íbamos a gastar.

Sí, también inversores privados

En general creo que la financiación FFF y los business angels son necesarios en una Startup por todo lo positivo que pueden aportar más allá del dinero: contactos, conocimiento, experiencia, hombros donde llorar, etc… Otros perfiles de inversores dan la sensación de que estás vendiendo tu alma al diablo. Es muy fácil decir que no hay que meterlos en tu cap table cuando tu negocio necesita dinero, pero hay que planificar el crecimiento intentando no tener que necesitar a esos inversores. Pero creo que las anteriores cuatro alternativas son partes del mix de financiación de cualquier empresa, también de las Startups, y no suponen ninguna renuncia a parte del capital de nuestra compañía.

 

En fin, ánimo con vuestra labor de financiar vuestro negocio y hacerlo sostenible a largo plazo.

VEP