El inversor FFF. El ángel de la guarda de las Startups.

El inversor FFF. El ángel de la guarda de las Startups.

Las tres efes

La conocida en el entorno “startupil” como las tres efes, 3F o FFF hace referencia a las siglas de Friends, Fools & Family. Amigos, Locos y Familiares. Hace referencia a aquellos inversores que participan en fases muy tempranas de las Startups, prácticamente cuando están naciendo, sin que se haya validado siquiera el modelo de negocio. Estas fases contienen tanto riesgo, que solamente amigos, familiares o locos son capaces de invertir en ellas. Las tres efes. FFF.

En mi sincera opinión, las FFF hacen que muchísimas Startups puedan hacer algo tan importante como validar su modelo de negocio: invirtiendo en sus primeras acciones en marketing, validando canales, formas de adquirir clientes, primeros bocetos de prototipos, … Aunque estamos hablando de poco dinero, el efecto multiplicador que puede tener es muy significativo. De hecho, me atrevería a decir que las FFF tienen un impacto social clave en el desarrollo del ecosistema emprendedor. Seguramente son los grandes olvidados, esos padres, hermanos, colegas, amigos de colegas, … que apuestan por un equipo y por las cosas que ese equipo quiere hacer. Tiene cierto romanticismo que lo aleja de la inversión estrictamente financiera y lo acercan a otras acciones que, como decía, dejan huella social.

Algunas reglas para financiarse con FFF

A pesar de este romanticismo, es sano tener en cuenta algunas pautas, tanto desde el lado del inversor como de la Startup, a la hora de llevar a cabo inversiones en fases tempranas en Startups sin modelo de negocio validado:

  • El inversor no debe necesitar el dinero que aporta. Este es un mensaje claro a tus amigos, familiares e incluso a los locos que creen en ti cuando te queda tanto por demostrar: el dinero que se aporte a la Startup debe ser susceptible de perderse para siempre. El inversor no lo debe necesitar ni en el corto plazo, ni en el largo, ni nunca. Es más, el inversor nunca debe retirarlo de un plan de ahorro para su jubilación, ni debe endeudarse para conseguir el dinero. Por llevarlo al extremo, el inversor debe asumir que ese dinero lo está tirando a la basura. Si la Startup cumple sus objetivos y puede devolver el dinero, mejor que mejor.
  • El emprendedor debe poner el foco en la supervivencia de la Startup. A partir del momento en que un inversor FFF confía en la Startup, los emprendedores deben gestionar ese dinero con la obligación de hacer que, ante todo, la compañía sobreviva. Para ello es importante hacer una buena planificación financiera (aquí un post al respecto). Aunque estemos hablando de poco dinero, puede que sea una de las inversiones más importantes en la historia de la Startup, porque le permitirá empezar.
  • Debe existir una buena comunicación entre emprendedor e inversor, para irle informando de los avances logrados con la inversión realizada, y de posible problemas de liquidez, de negocio, etc. que puedan ir surgiendo.
  • La Startups debe analizar el perfil del inversor. Si quiere ser activo en la gestión (preferiblemente no debería serlo), si es un inversor con conocimiento de la industria (importante), si tiene experiencia previa en la inversión en Startups (interesa que así sea), si ha sido emprendedor (muy interesante), el origen de su riqueza (empresario, herencia, etc.)… Siempre es bueno hacer la reflexión acerca de tu compañero de viaje, porque no siempre interesa cualquier inversor con la única condición de que aporte financiación. Mucho ojo.

Información a compartir con el potencial inversor FFF

Una pregunta habitual que los emprendedores se hacen cuando van a arrancar su primera ronda FFF es qué información compartir con el inversor. Me plantearía dar respuesta a las siguientes preguntas:

¿Cuándo? ¿Para qué? ¿Cuánto?

La respuesta a estas preguntas se obtiene mediante la elaboración de un Road Map adecuado acerca de los hitos de desarrollo del negocio que debe ejecutar la Startup en los próximos meses. Esto nos indicará para qué se necesita la financiación y cuándo serán necesarios los fondos.

A continuación, debemos cuantificar cada uno de esos pasos del Road Map, para responder asimismo al cuánto. Respecto a la cantidad, es difícil decirlo, dependerá del negocio en concreto, pero creo que con una cantidad entre €5k y €50k en estas fases en las que la Startup tiene que validar el modelo de negocio, pueden hacerse muchísimas cosas. Por otro lado, no es tanto la cantidad, sino el momento en que entra el inversor, en fases muy muy tempranas.

Al Road Map añadiría una presentación entendible y documentada del tamaño de la oportunidad de negocio y del equipo de trabajo.

Respecto tamaño de la oportunidad, nos podemos centrar en el Mercado Total (TAM – Total Addresable Market) y en el Mercado Disponible (Serviceable Available Market). Es pronto para hablar de Mercado Objetivo o SOM (Serviceable Obtainable Market), porque este último va a depender de nuestra capacidad para gastar en alcanzar cuota de mercado, y quizá sea pronto para responder a esa pregunta en la fase en la que se encuentra la Startup.

Respecto al equipo, creo que no hay que escatimar en conocerse mutuamente, inversor y emprendedor. Van a ser compañeros de penas (y espero que glorias) durante mucho tiempo y tiene que existir cierta química entre las personalidades. Por ello, es bastante habitual que el inversor FFF esté cerca del entorno de la Startup. Obviamente si es amigo o familiar lo estará, pero los locos también estarán cerca de ellos y los conocerán.

Estructura de la inversión

Fundamentalmente podemos estar hablando de dos estructuras habituales:

  • Equity. Se cede un porcentaje del capital al inversor FFF, que puede rondar en estas fases entre el 5% y el 10%, aproximadamente.
  • Nota convertible. La Startup recibe un préstamo que podrá ser convertido en Equity por el inversor ante determinados hechos: una ronda de business angels, con un descuento sobre la valoración de entrada de los nuevos socios, la consecución de determinados hitos del negocio, o una conversión simple a una fecha determinada y a una valoración prefijada. Aquí os remito a un post donde hablada de notas convertibles.

En ambos casos hay que hablar de valoración, pero si las cosas no van bien en la Startup, en el segundo caso el inversor tendría una mejor posición en caso de un concurso de acreedores o liquidación, si es que hubiera activos suficientes para atender a la masa acreedora.

Impacto social

Como decía al principio, creo que este perfil de inversores hacen que muchos emprendedores con grandes ideas puedan empezar a rodar hacia un posible éxito. Las probabilidades son bajas, pero existen. Son inversiones en momentos en los que el riesgo de la compañía es muy elevado, y ningún agente del sistema con rol de financiador confía en estas empresas. De hecho, puede que ni tan solo se hayan constituido en empresas.

Ninguna institución pública a la que se le llene la boca con propuestas de financiación para emprendedores está apostando de forma masiva en Startups en esta fase. NINGUNA. Y es ciertamente indignante.

Por ello, creo que si la Administración no va a hacer nada para financiar, al menos que haga algo para favorecer que la iniciativa privada siga financiando y su labor sea reconocida. Por ejemplo, incentivos fiscales “muy agresivos”: que toda cantidad aportada sea 100% deducible de la base imponible, siempre que la Startup tenga menos de 1 año de vida, incluso si se han aportado previamente a la constitución de la compañía. Entendería establecer un límite de aportación al año, incluso una cantidad de fondos propios de la Startup determinada, por encima de la cual no computara la deducibilidad, para el caso de Startups “raras” que empezaran con mucha financiación. Pero creo que las Administraciones deben contribuir a facilitar este tipo de financiación.

 

VEP