Nos detenemos en primer lugar en la propia expresión “Balance de Situación”.

El equilbrio entre recursos y financiación

Balance de Situación. Equilibrio entre activos y su financiación

Balance

La primera palabra de la expresión “Balance de Situación” se refiere al equilibrio que existe entre la financiación de una compañía y los activos que son financiados, en general (no siempre) necesarios para la actividad de la compañía.

El balance de situación siempre debe estar cuadrado. La suma de la financiación y lo financiado debe ser igual

Situación

El Balance de Situación es una “Foto fija” en  un momento determinado.

Mientras la cuenta de resultados refleja la diferencia entre ingresos y gastos a lo largo de un período de tiempo, el balance siempre indica la situación en un momento dado. Generalmente nos fijamos, y poco, en el cierre del año, porque las cuentas anuales, de obligada presentación ante el Registro Mercantil, incluyen el balance de situación. Ese balance indica el equilibrio existente entre los activos de una compañía y la forma de financiarlos en la fecha de cierre del año.

Dando un vistazo a un balance, un lector debe entender cuáles son los principales activos de una compañía y de qué manera se están financiando

Activos

Podemos separarlos entre activo no corriente y activo corriente. Antes de la reforma contable de 2007 eran denominados respectivamente activo inmovilizado y activo circulante. La clasificación también atañe a la liquidez relativa de cada tipo de activo. Es más fácil hacer líquido (convertir en dinero efectivo) una cuenta a cobrar a un cliente (activo corriente) que un nave industrial o una patente (activos no corrientes).

El activo no corriente incluye todos los activos por los que la empresa haya pagado o deba pagar que son necesarios para el desarrollo de la actividad de la compañía y cuyo uso se va a realizar a largo plazo, es decir, en más de 12 meses:

  • Inmovilizado intangible. Recoge todos los activos “no físicos”, como patentes, licencias de software a largo plazo, marcas, relaciones de clientes, estudios, trabajos para desarrollo de software propio, gastos de investigación y desarrollo, etc.
  • Inmovilizado material. Se trata de aquellos activos “físicos” como instalaciones, maquinaria, equipos informáticos, mobiliario, terrenos, naves, etc.
  • Inmovilizado financiero. Son inversiones de tipo financiero, por ejemplo en compañías participadas adquiridas o constituidas para algún fin. Los créditos que la empresa conceda a terceros y cuyo plazo de devolución sea posterior al año, también se clasificarán en esta agrupación. Este epígrafe es poco habitual en Startups, pero puede darse.

Hay más tipologías de activo no corriente, si bien son menos habituales en las Startups.

Además, puede que la compañía no pague en efectivo por un activo: puede recibirlo a cambio de una participación en capital, aunque en este segundo caso realmente está pagando en participaciones de la SL, no con caja. Es poco habitual en Startups, aunque puede darse.

Respecto al activo corriente, recoge todas aquellas partidas propiedad de la compañía necesarias para el desarrollo de la actividad corriente, y que necesitan ser financiadas en el corto plazo (menos de 12 meses):

  • Existencias. En negocios web/mobile esta partida será inexistente, pero en compañías que venden hardware, esta partida recogerá desde los materiales necesarios para construir/fabricar/ensamblar el producto, hasta los productos ya construidos/fabricados/ensamblados que todavía no se han vendido a los clientes. Estos activos necesitan ser financiados (la compra de los materiales, los costes de fabricación y el período que están almacenados hasta su venta). Las existencias se valoran a su coste de compra y/o de producción, nunca al precio del producto en el mercado.

Pueden haber casos de existencias como activos NO corrientes, si su plazo de construcción o producción es superior a 12 meses. Es importante clasificarlas correctamente para entender bien la forma de financiarlas.

  • Clientes. La venta a un cliente se produce siempre que se transfieren los riesgos y ventajas propios del producto o servicio. Esto se denomina “devengo” y es importante porque no siempre el devengo de la venta se produce en el mismo momento que el cobro, especialmente en la venta de productos físicos, en la que se puede pactar con el cliente un plazo de pago. Cuando le transferimos el activo “existencias” pero no cobramos, el devengo de la venta se ha producido y se genera un derecho de cobro que se registra en el activo y que lógicamente necesita ser financiado: hemos entregado algo que vale 10 a un cliente y no hemos ingresado la caja que permite pagar los costes de producción y el beneficio asociado.
  • Deudores. Recoge otros activos corrientes con terceros, propios de la actividad, generalmente impuestos y, dentro de estos, casi siempre IVA por compras y gastos que deberemos compensar con el IVA que repercutamos a clientes en las ventas. Hay que recordar que en el IVA somos meros gestores de la recaudación. Entre la constitución de la Startup y la generación de los primeros ingresos, la compañía asume gastos y paga IVA a los proveedores, que no puede compensar con IVA repercutido por ventas, de manera que tiene que financiarlo de alguna forma. Los costes de compra de materiales se registran en el epígrafe “Existencias” y el IVA soportado por dichas compras se registra en esta partida de “Deudores”. Generalmente olvidamos la gestión de estos importes que Hacienda nos debe. Se puede solicitar su devolución, pero los procedimientos pueden prolongarse en el tiempo y cuando una Startup necesita el dinero en cuestión de semanas, no es una buena decisión confiar en esa devolución cuando se hacen previsiones de tesorería.

Dentro del activo corriente también se encuentra la tesorería, que son los saldos disponibles en banco y en efectivo. Este dinero ha de venir de alguna fuente de financiación, y obviamente tiene el nivel de liquidez máximo (de hecho, es “liquidez pura”), por lo que se refleja en el activo corriente.

Los activos corrientes y no corrientes, deben reflejar contablemente cualquier pérdida en su valor de mercado. Por ejemplo, si un cliente se declara en concurso de acreedores, y en la masa del concurso aceptamos como sus acreedores una quita del 50%, dicho porcentaje no se cobrará, por lo que es una pérdida que deberá reflejarse como menos valor del activo “Clientes” y más pérdidas en la cuenta de resultados del ejercicio.

Patrimonio y Pasivos

Se trata de las fuentes de financiación de terceros de una empresa. Equity o Deuda, patrimonio o pasivos. Se clasifican de menor a mayor exigibilidad por parte del tercero.

  • Recoge las partidas que son propiedad de los socios de una compañía. Es la diferencia entre el activo y los pasivos. Incluye (entre otras) las siguientes partidas:
    • Capital.
    • Prima de emisión generada en ampliaciones de capital a valores superiores al nominal.
    • Reservas, que son los resultados acumulados de cada ejercicio desde la constitución de la compañía, que no se hayan repartido como dividendos.
    • Resultados del ejercicio en curso, sean pérdidas (en negativo, restan valor a los socios) o beneficios (positivo, suman valor).

Es importante destacar que el patrimonio debe ser superior al 50% del valor de la cifra de capital para evitar en causa de desequilibrio patrimonial. Aquí un fantástico post de Antonio González Asturiano que describe los riesgos de esta situación.

  • Pasivo no corriente. Recoge deudas con terceros (bancos, entidades de leasing, instituciones públicas, socios, etc.) que tienen un vencimiento posterior a los 12 meses.

Por ejemplo, un préstamo participativo de ENISA o IVACE del que en los próximos 12 meses no se ha de amortizar capital, se reflejará dentro del pasivo no corriente de una empresa. Una nota convertible con un inversor con plazo de conversión superior a 12 meses, también se incluirá en este epígrafe. Mientras no se convierta en capital, es una deuda.

Los pasivos no corrientes son fuentes de financiación exigibles más allá del año

  • Pasivo corriente. Recoge deudas con los terceros descritos en el punto anterior con vencimiento inferior a 12 meses.

Por ejemplo, la parte de capital del préstamo participativo que se deberá amortizar el año próximo, se incluirá en este epígrafe, así como la citada nota convertible si su plazo de ejecución es inferior a 12 meses.

También se incluyen en esta partida los importes adeudados a proveedores de materias primas o servicios que se han recibido (y, por tanto, se han devengado) pero que todavía no se han pagado. En estos casos, la compañía se está financiando de estos terceros en la compra de dichos productos o servicios.

Asimismo, se incluyen los importes que se deben a Hacienda Pública por la actividad normal. Generalmente las retenciones por IRPF de personal y profesionales (se liquida con 1 ó 3 meses de cadencia respecto al devengo, en función del tamaño de la empresa), la Seguridad Social (se paga el mes después de su devengo) y si la compañía ya está facturando a clientes, puede que tenga IVA a pagar (en cuyo caso, no tendrá IVA a compensar en el activo corriente), incluso beneficios, en curo caso deberá pagar el impuesto sobre sociedades en julio de cada año (si cierra en diciembre). Esto es una pequeña forma de financiarse, pero es habitual que no se tenga en cuenta en las previsiones de tesorería, lo cual es ciertamente grave.

Algunas relaciones básicas

Dentro de esta estructura económica (de activos) y financiera (fuentes de financiarlos) de la empresa, hay algunas relaciones básicas que deben observarse:

  • Activo = Patrimonio + Pasivo
  • Patrimonio = Activo – Pasivo
  • Si Pasivo > Activo, entonces Patrimonio < 0, carne de concurso de acreedores, porque los activos no son suficientes para liquidar las deudas de una compañía.
  • Pasivo No Corriente – Activo No Corriente = Fondo de Maniobra. Es la financiación con vencimiento a largo plazo que tiene la compañía disponible para financiar activos corrientes. Es situación idílica, siempre que el volumen de la deuda sea coherente con la actividad de la compañía. Si el FM es negativo, puede indicar que se están financiando activos de recuperación a largo plazo (una máquina, por ejemplo) con fuentes de financiación a corto plazo, lo cual es un riesgo muy elevado desde el punto de vista de solvencia de la compañía.
  • Existencias + Clientes + Deudores – Acreedores = Necesidades Operativas de Fondos (NOF). Son las necesidades de financiación de activos corrientes que tiene la compañía, el dinero que necesitamos para que la actividad corriente de la compañía funcione. Si son negativas, significa que no tenemos necesidades de fondos.

Espero que este post os ayude a ver más allá de la cuenta de resultados y del cash flow. Tenemos que saber cómo nos financiamos gracias al Balance de Situación.

 

VEP