En mi experiencia asesorando a emprendedores, he sacado algunas conclusiones acerca de las características de los proyectos que los inversores valoran de forma más significativa a la hora de decantar su inversión hacia un proyecto u otro:

  1. Equipo (personas) solvente, formado, completo. Creo que es acertado decir que debe existir una química entre inversor y emprendedor. Esa química la determina en gran medida la solvencia del equipo. Como dije en otro post, la idea no es tan importante, sino su ejecución. Y la ejecución la llevan a cabo las personas, por lo que estas deben demostrar su capacidad desde el primer momento.
  2. Ventajas competitivas. Aquello que distinga al proyecto de sus competidores. Es  difícil inventar la rueda, pero debemos aportar cosas diferentes para que nuestro proyecto tenga una opción de éxito. En definitiva, el proyecto debe ofrecer elementos de innovación.
  3. Modelo de negocio definido. Es decir, tenemos que saber cómo vamos a generar dinero para que el negocio sea sostenible.
  4. Plan de negocio. Imprescindible en determinados casos. Es el reflejo de las expectativas de negocio y de rentabilidad. Es la hoja de ruta para el seguimiento de la ejecución de la idea. De todas formas, siempre hay que hacerlo cuando alguien nos lo pida y mejor si el modelo de negocio está validado.
  5. Plan de marketing. Otra parte imprescindible. Consiste en la forma en la que se pretende alcanzar el mercado, captar al cliente y fidelizarlo.
  6. Capacidad de expansión del negocio a nivel nacional e internacional. Hay que pensar en grande.
  7. Retornos aceptables para el inversor. Uno de los objetivos últimos del inversor consiste en obtener una rentabilidad, y esta rentabilidad debe estar alineada con el riesgo que se asume, que en una start-up será más elevado que en otros proyectos más consolidados.
  8. Posibilidad de salida para el inversor (venta, salida en segundas rondas, recompra por parte del emprendedor). Dicho de otra forma, si el inversor no aprecia con claridad las vías de salida del proyecto, se complicará su entrada.
  9. Conciencia del emprendedor acerca de las implicaciones de la entrada de un inversor. Como en toda relación, el mutuo conocimiento (comprensión, respeto, empatía) entre sus miembros es lo que facilitará que la relación sea positiva y constructiva.
  10. Las valoraciones deben ser razonables. Aunque la valoración depende de cada negocio, de cada industria y, en última instancia, de los acuerdos entre el promotor y el inversor, creo que el promotor debe ser razonable en este aspecto, poniéndose en el pellejo del que va a poner “los cuartos” y mirar al futuro, siendo preferible tener un 10% menos del capital que el esperado, pero asegurarse la financiación necesaria para sacar adelante el proyecto, más si cabe en unos momentos de escasez de liquidez.

No pretendo que sea una lista completa, y en distintos proyectos y con distintos inversores, podrán surgir aspectos adicionales, pero en todos los casos será imprescindible contar con estos elementos para convencer a un inversor de nuestro proyecto, en un momento de exceso de oferta de proyectos y reducida oferta de liquidez para financiarlos.

VEP